Una apacible tarde de otoño,en la isla,sobre una reposera,al sol.despues de un buen asado y su correspondiente vino y postre y cafes y extensa charla con amigos.que placer ,que relax,que silencio digo que silencio miento,desde lo mas lejano ,como si fuera un persistente grito desgarrador y cada ves mas proximo y mas intenso se eleva y nos invade a tal punto que terminas totalmente exaltado y porque no nuevamente estresado; al montruoso crujido del motor de una hermosa,prolija,tipica y pintoresca lancha colectivera,que lastima, que contradiccion,la pregunta es: podemos hacer algo para solucionar este martirio,este exponenente sin igual a la contaminacion sonora?.Es mucha la contradiccion a tanta,belleza y paz para el alma.
Se me ocurre,tal ves ,no se juntar firmas para pedirle o exijirle al intendente de Tigre que controle.los decibeles de los caños de escape de las lanchas de transporte publico.
Si hay alguna persona que aporte ideas sera de mucho valor .