El Spheniscus magellanicus, más conocido como Pingüino de Magallanes, llega en primavera a las costas patagónicas para anidar, tener sus crías y cuidarlas, mientras que durante el invierno austral se desplaza hasta el sur de Brasil, permaneciendo el resto del año en aguas de temperatura fría.

El Pingüino de Magallanes anida en colonias, como la de Punta Tombo. Sus nidos se encuentran en general, en lugares cercanos a la costa porque allí el suelo es más fácil de trabajar. Hacen cuevas en tierra o bajo los arbustos, y es común que los mismos nidos sean utilizados por los pingüinos año tras año.
Tanto hembras como machos construyen y defienden el nido, incuban los huevos y alimentan a los pichones. El período de incubación, generalmente de 2 huevos, es de 40 días a partir de principios de octubre. Los pichones nacen cubiertos de un plumón gris que mudan más tarde. A finales de enero y febrero los jóvenes ya se valen por sí mismos y en abril, junto a los adultos, dejan la colonia.
Durante el cortejo y la incubación, el Pingüino de Magallanes permanece en tierra y sólo se dirige al mar para beber. Cuando la cría nace, los padres van al agua cada 2 a 6 días para conseguir alimento. Su menú abarca peces -anchoitas-, crustáceos, krill y calamares.
Los pingüinos pasan gran parte de sus vidas en el agua, e incluso duermen en ella. Son expertos nadadores y, aunque en tierra los vemos lentos, en el mar poseen una velocidad de hasta 8 kilómetros por hora, utilizando sus aletas para impulsarse y sus patas como timón. Las patas, ubicadas en la parte posterior del cuerpo, les permiten también caminar en tierra y hasta correr más rápido que el hombre. Andan de forma erecta, tambaleándose como los patos.
El Pingüino de Magallanes alcanza una longitud de 70 cm., con un peso entre los 2.7 y 4.8 Kg. Los machos adultos se diferencian de las hembras por su mayor tamaño y porque poseen un pico más largo y grueso. Estos animales son muy "coquetos", ya que pasan gran parte del tiempo cuidando su plumaje para mantener la impermeabilidad y la estructura de sus plumas. Las mismas forman una estructura rígida por afuera del cuerpo pero suave y abrigada por adentro, lo que les permite permanecer en estas aguas frías. Como si la protección de las plumas fuera poco, debajo de la piel tienen una gruesa capa de grasa.
Dentro de los predadores de los pingüinos se encuentran el petrel gigante y la orca, quienes se alimentan preferentemente de los juveniles o los enfermos. Y, lamentablemente, el hombre también contribuye con la muerte de pingüinos a través de sus redes de pesca y el derramamiento de combustible y petróleo. El empetrolamiento hace que las plumas del animal pierdan su capacidad aislante; por ello ya no pueden nadar en las aguas frías, se echan en la playa y mueren por la falta de alimento e intoxicación.
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