Fue aprender a respirar nuevamente. Luego de una corta instrucción, comenzamos el descenso. Por unos metros tomado de una soga veía a mi guía cara a cara. Al finalizar la cuerda la cara desapareció para mostrarme un infinito nebuloso, medio verdoso, donde no había ningún punto de referencia, un mundo extraño. Esa primer visión me asustó y comencé a respirar descontroladamente. Supe inmediatamente que si soltaba de mi boca el tubo de oxígeno llenaría inexorablemente mis pulmones con agua. Quise encontrar la soga que me llevaría hacia mi elemento de vida antes que ese cordón umbilical artificial me juegue un mal chiste. Empecé a creer que esa forma de morir sería… pero la mano del guía en mi mano me trajo al lugar que yo había elegido para vivir una experiencia inédita. Me esforcé en calmarme y regule mi respiración. La cara del guía nuevamente ante mis ojos y su pregunta si estaba todo bien. Junté lentamente mis dedos índice y pulgar y le mostré el círculo del Ok.
No se si me defraudo, no se si las expectativas fueron muchas. Las imágenes del NatGeo o del Discovery chanel o de todo canal que se jacta de mostrar esos fondos marinos tan transparentes, tan poblados de peces de colores, algas espectaculares, conchas diversas y todo tipo de flora y fauna submarina, atentaron con mi realidad. Solo hubo unas algas verdosas como lechugas, y un pez negro y algunas conchas coloridas que vi cuando el guía hizo clic y el flash ilumino mi cara para las fotos. Pero no. No fue “solo” eso. Eso era lo real. La vida que me estaba pasando en el fondo del mar. Lo tenía ante mis ojos. Lo palpaba con mis manos, con mi cuerpo, con mis sentidos. Lastima que cuando empecé a disfrutarlo vi el dedo pulgar hacia arriba del guía que me indicaba vamos. No quería, era injusto. Yo fui injusto. Necesitaba congraciarme y disfrutar de ese universo que durante unos minutos habité y no tuve la suficiente grandeza de reconocerlo como tal. De aceptar sus imperfecciones solo por esa puta costumbre de comparar con las realidades ficcionadas que nos venden a cada instante.
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