Turismo en Santa Fe - El Chaco Santafesino, una tierra desconocida


Lo invitamos a redescubrir el Norte Santafesino con sus inmensos bosques que fueran la última frontera de la resistencia aborigen y que han sido vistos por los colonos como su tradicional enemigo. Hoy les vuelve a abrir sus brazos, ofreciéndole sombra y pasturas al ganadero, y su imponente paisaje al visitante.

La fuerza con la que se manifiesta la naturaleza en el Chaco se hace materia con el Quebracho. Esta abundancia le brinda al visitante una oportunidad única de establecer un contacto directo con la flora y su carismática fauna. Además de ofrecerle una variedad paisajística única, podrán interpretar la naturaleza con guías especializados en un marco de conservación con productores ganaderos.

Esta propuesta de Turismo Sustentable pretende mejorar las condiciones de vida de las comunidades del Norte de Santa Fe, impulsando la diversificación productiva, la creación de valor agregado local, el uso sustentable del bosque nativo; promoviendo un proceso de ordenamiento territorial concertado del Chaco santafesino, desde los enfoques integrados de la conservación y aprovechamiento de la biodiversidad, de la participación social y de la lucha contra la pobreza. Todo surge de una alianza estratégica entre la Fundación Hábitat y Desarrollo, el Grupo de Turismo Sustentable y un conjunto de Productores sensibilizados por la conservación.


El Chaco Santafesino, una tierra desconocida


El Gran Chaco Americano es una de las mayores regiones naturales de América del Sur (más de 1.100.000 km2) y es compartido por Argentina (60%), Paraguay (25%), Bolivia (14%) y un pequeño relicto en Brasil. Junto a la cuenca amazónica, las selvas subtropicales y los pastizales pampeanos, está considerado como una de las regiones ambientalmente más amenazadas del subcontinente. El Chaco húmedo tiene 545.000 Km2 en Argentina y es la ecorregión predominante en el norte de la Provincia de Santa Fe, con una pequeña representación del Chaco semiárido.

Cuando avanzando por la ruta comenzamos a ver -a lo lejos- la enorme chimenea de ladrillos, nos da la sensación de estar llegando a otro tiempo, a otra realidad. Si seguimos recorriendo, ingresamos a un pequeño pueblo de casas bajas, de inconfundible estilo ingles, con calles de tierra y antiguos edificios que dan cuenta de un pasado glorioso.
A medida que entramos, nos invade la sensación de estar viajando en el tiempo. El pueblo se llama La Gallareta o Tartagal o Villa Ana o Villa Guillermina…es un pueblo taninero. Cada cuadra recorrida nos acerca más a una realidad distinta. Las calles se pueblan de fantasmas, de carros cachapes tirados por bueyes, de sonidos del trabajo, de aserrín. El alma se impregna de Quebracho.

Este destino también es tierra del Gaucho, que nació y se hizo “de a caballo” como autodidacta. El Gaucho recibió la herencia de saber resistir la soledad y las inclemencias del tiempo y soportar la adversidad. El carácter trashumante le dio al Gaucho un sentido irrenunciable de la Libertad, constituyéndose en el principio nativo del arquetipo argentino por sentir el orgullo de ser quien es.

Desde el punto de vista ambiental, décadas de producción enfocada en pocos productos primarios de bajo valor agregado han tenido un impacto negativo en la composición y estructura de los ecosistemas chaqueños, resultando en la deforestación y la pérdida de diversidad de hábitat y especies nativas.

En lo económico, depende mayormente de un número limitado de actividades productivas, principalmente la agricultura y la cría de ganado bovino. Ambas sujetas a las fluctuaciones de precios internacionales que no pueden ser controladas localmente, por lo cual los productores registran grandes variaciones en el nivel de beneficios anuales y la distribución de los mismos se vuelve en extremo inequitativo.

En lo social, como resultado de esta situación de deterioro ambiental y productivo, un número creciente de familias ha migrado hacia los barrios marginales de los centros urbanos; subsistiendo con tareas mal remuneradas, viviendas precarias y en la mayoría de los casos con las necesidades básicas insatisfechas.

Para comenzar a revertir estos problemas y poder implementar líneas de trabajo concretas, necesitamos de la voluntad favorable de los productores, y esa voluntad está estrechamente vinculada a los beneficios que puedan darles las áreas de amortiguación, las áreas protegidas y el bosque nativo.

Pero está ocurriendo que las áreas protegidas son visitadas cada vez más por el turismo, que busca naturaleza prístina. El turismo puede generar muchos más puestos de trabajo estable y valor agregado local que los cultivos tradicionales, extendiendo los beneficios al conjunto de las comunidades locales.

Hoy las comunidades locales están dispuestas a revalorizar sus ecosistemas y los recursos que contienen, siempre y cuando puedan obtener mejores beneficios de los mismos. El estímulo radica en la posibilidad de generar nuevos beneficios para las comunidades, mediante la diversificación de su producción y el aumento de valor agregado local en sus productos, a partir del uso de los recursos naturales nativos y la vinculación con los mercados de consumo.
La propuesta presentada por Turismo Sustentable EVT para el Chaco Santafesino es claramente innovadora, porque intenta cambiar (por incorporación gradual y socialmente concertada) las prácticas productivas que durante más de 100 años construyeron la actual realidad del Chaco santafecino: degradación ambiental, pérdida del bosque nativo, declinación del rendimiento productivo del monocultivo y el sobrepastoreo, empobrecimiento generalizado, migración a la marginalidad urbana y desarraigo cultural.


La Pasionaria, un espíritu salvaje para descubrir


La Pasionaria es un campo ganadero de 620 hectáreas en el Chaco Santafesino, propiedad de Gustavo D’Ascanio, ubicado en las cercanías del caserío Caraguatay. El campo está atravesado por el Arroyo El Toba, que recorre impenetrables bosques mixtos, mágicos algarrobales, inmensas sabanas, pastizales inundables y tierras salinas pobladas de cactus; lo que le brinda una única e increíble variedad de paisajes salvajes para descubrir. A esto se suman las tradicionales actividades productivas de campo como la ganadería extensiva bajo monte realizadas por auténticos gauchos criollos que trabajan codo a codo con Gustavo.

En este marco Gustavo, tras un proceso de formación y capacitación orientado a la producción sustentable, ha creado una reserva privada dentro de su predio. En la búsqueda de generar beneficios concretos vinculados a la conservación es que, junto al Grupo de Turismo Sustentable, se desarrolló una propuesta de Turismo para diversificar sus actividades productivas mejorando la calidad de vida de sus empleados y sus familias.

Esta propuesta turística pone en valor las costumbres locales, las producciones tradicionales y la biodiversidad del Chaco Santafesino a través de actividades de Ecoturismo y Turismo Rural en un marco natural donde sólo el observar el cielo nocturno y sus maravillosos atardeceres es un regalo inolvidable para el espíritu.

Este producto es comercializado y promovido por Turismo Sustentable EVT, una agencia de viajes surgida del Grupo de Turismo Sustentable, que contempla dentro de sus productos turísticos un porcentaje destinado a la generación de nuevos proyectos de conservación ambiental y social que incorporen al turismo como una herramienta para el desarrollo.

Duret Vincent
Gamboa Natalia
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Tel: (0342) 4590-678

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